Cómo leer libros todos los días sin morir en el intento

Reconozco que es difícil empezar a leer libros desde cero, da mucha pereza y si además la temática no nos gusta del todo, puede ser un verdadero suplicio acabar un libro. Sin duda las vacaciones son una buena forma de empezar a coger el hábito y así crearnos una rutina para leer de vez en cuando y terminar los libros que tengamos pendientes. Hoy os traigo una guía con unos cuantos consejos que me han servido bastante para leer varios libros en lo que llevo de verano, son pautas muy fáciles y asequibles para todo el mundo y también os enseñaré alguna aplicación para llevar al día vuestras lecturas.

Busca el lugar ideal

Tanto para estudiar como para leer encontrar un sitio al que podamos acudir con frecuencia es realmente necesario. Si nos acostumbramos a ir al mismo sitio siempre que queramos leer, escribir o estudiar crearemos un hábito muy útil y que puede potenciar mucho nuestra capacidad de concentración así como nuestras relaciones sociales. Muchas veces ves a gente que necesita ir a una biblioteca para estudiar porque no se concentran en otro sitio como su casa, esto es prácticamente lo mismo.

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Mi consejo es que el lugar al que vayas sea bastante tranquilo, poco concurrido y con un ambiente de trabajo. Si vas a un sitio en el que todos están concentrados en lo suyo lo más normal es que tú hagas lo propio cuando veas que nadie se distrae. Si bien es verdad que también puedes ir acompañado, aunque asegúrate de que ambos trabajáis y os podéis concentrar en este tipo de ambientes.

Hazlo fácil

Muchas veces con los nuevos proyectos, experiencias o aventuras, el impulso de querer llevar a cabo determinadas acciones nos hace desordenar nuestro tiempo y posibilidades. Esto quiere decir que probablemente ese impulso te lleve a querer leer un libro cada dos días o tres y eso no es malo, de hecho es genial, pero lo que queremos conseguir es adherencia y constancia, como si estuviéramos en el gimnasio. Si por ejemplo llego el primer día de gimnasio y empiezo con mucho peso lo más normal es que acabe el entrenamiento pero lo haga fatigado, cansado, con agujetas al día siguiente y probablemente con una lesión por no haber realizado bien la técnica, con los libros ocurre algo parecido. Leer un libro cada dos o tres días es fantástico pero perderemos constancia, estaremos agotados y no habremos administrado bien nuestro tiempo. Mi consejo es que empieces con un único libro, eso ayudará a centrarte en la tarea de leer y aprender leyendo. Mejor que sea sobre un tema que nos guste y nos enganche, para asegurarnos que podemos llevar una continuidad con él.

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Una vez tengas el libro lo mejor que puedes hacer es establecer un número de páginas que quieras leer diariamente, esto te ayudará con la adherencia y podrás leer todos los días. El objetivo de establecer un límite de páginas se debe a que queremos dejar tiempo a las demás actividades que quieras realizar ese mismo día, no vale de nada leerse un libro en un día pero no haber salido de casa. Mi recomendación es que el número de páginas sea de entre 10 y 40 páginas, no más. Si consigues leer el número que creas conveniente de páginas durante el día podrás acabar los libros rápidamente sin sacrificar tiempo para otras cosas como ir a clase o hacer ejercicio. Podría decirte que adelante, lee todo lo que quieras, pero limitando las sesiones te aseguras la continuidad y también un poco de hype para cuando vuelvas a retomar la lectura.

Utiliza las nuevas tecnologías (o no)

Lo más probable es que tengas un portátil, tablet o eBook a mano y además existen aplicaciones geniales para hacerlo en todas las plataformas actuales. Ahora bien lo que queremos cuando estamos leyendo un libro es que nada nos moleste, por ello deberías activar el modo no molestar de tu dispositivo o incluso limítate a utilizar eBooks para no caer en la tentación de utilizar las redes sociales o ver Netflix. Es lo mejor para crear esa constancia de la que te llevo hablando todo el post, debes estar seguro de que minimizas las distracciones antes de ponerte mano a mano con el libro. Esto reforzará la atención que prestas al contenido y puedes trasladar esta habilidad de minimizar distracciones a otros ámbitos como los estudios, lo cual está genial.

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De todas formas entiendo perfectamente que quieras utilizar libros en formato físico y por ello creo que es el mejor método para no distraerte, además muchas veces la sensación que produce el contacto físico con el propio libro es mucho más agradable. Aunque creo que tiene varios inconvenientes:

  • El tamaño siempre es un inconveniente para este tipo de pasatiempos, llevar un libro encima es mucho más incómodo que utilizar tu tablet u ordenador, probablemente estos dos últimos los utilices muchísimo más en tu día a día.
  • El precio de los libros no es que sea exagerado, pero las versiones digitales de los mismos siempre son más baratas. Aunque si quieres la sensación de tenerlo en mano siempre puedes recurrir a las versiones de tapa blanda, que también son más baratas.
  • La versatilidad es uno de los puntos más flojos de los libros físicos, siempre tienes que llevarlos encima, no hay otra opción. Con las versiones digitales te aseguras que puedes utilizarlas allá donde vayas, si lo guardas en una carpeta en la nube podrás acceder a tus libros aunque no tengas encima tu propio dispositivo, lo que siempre viene bien si viajamos mucho o no tenemos a mano nuestro ordenador o tablet.

Lleva un recuento y crea una recompensa

Normalmente la mayoría de aplicaciones digitales tienen la posibilidad de crear un marcapáginas que nos indica dónde nos hemos quedado con la lectura y en el caso de los libros físicos siempre podemos poner un un folio o doblar la esquina superior. Personalmente utilizo una aplicación llamada Book Tracker que hace exactamente eso, marcas nuestro progreso en los libros que estemos leyendo. Es realmente útil cuando estamos utilizando varias plataformas a la vez, lo tenemos todo en un mismo sitio, ordenado y con el progreso de cada obra en porcentaje y número de páginas. Además ver cómo avanzas en el típico libro de mil páginas que al principio parecía imposible es muy reconfortante.

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Por otro lado soy partidario de los mini premios a la hora de completar ciertas tareas con el fin de incrementar nuestra adherencia y fuerza de voluntad. En el caso de los libros podemos “canjear” esas 20 páginas (por ejemplo) por media hora de jugar a videojuegos, una onza de chocolate o cualquier cosa que se ocurra. Personalmente no me hace falta este tipo de práctica para leer libros pero puedo entender que a mucha gente le resulte útil para empezar a adentrarse en el mundo de la lectura. Además este método no tiene límites a primera vista; haces algo, consigues algo, para que no veas que leer es únicamente prestar atención y dejarte el tiempo en algo que aparentemente no crea ninguna recompensa.

Seguro que tú ya tienes tus métodos para leer con más frecuencia y devorar libros, ¡cuéntamelos aquí abajo en los comentarios!