Los SSD, guía completa

No queda mucho para acabar 2017 y prácticamente todo el mundo conoce los discos de estado sólido, los SSD. Sin duda se han vuelto un estándar en cuanto a unidades de almacenamiento y no podía ser menos. Hoy toca repasar todas sus características, variantes y para qué nos pueden servir en equipos que ya tengamos en casa.

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Este último punto es importante porque muchos de ellos podemos instalarlos en nuestros ordenadores de sobremesa o portátiles y conseguir una velocidad en el equipo mucho más rápida que con un disco duro tradicional. Primero vamos a ver qué son realmente y qué tipos podemos encontrar en el mercado actualmente.

Las posibilidades del SSD

Existen varios tipos de discos de estado sólido pero vamos a empezar explicando qué los hace tan espaciales. Por un lado tenemos el tamaño, son realmente pequeños y compactos cuando los compramos con los tradicionales discos duros de 7.200 RPM o 5.400 RPM. Como podéis ver en la imagen de arriba no tienen nada que ver el uno con el otro, el tamaño es un gran punto a favor de los SSD. Por otro tenemos el rendimiento de estos dispositivos, el cual es realmente bueno en cualquiera de sus variantes y no hacen ese molesto ruido que encontramos en los discos mecánicos.

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SSD en formato PCIe

Hablamos de velocidades de escritura y lectura muy altas (entre 450MB/s y los increíbles 2gb/s que podemos ver en los Intel Optane), esto como puedes esperar dotará de una velocidad considerablemente mayor al sistema operativo que estemos ejecutando, mucho mayor que con un disco duro tradicional. También hay que tener en cuenta que son más manejables y menos frágiles, recordemos que los discos duros tradicionales no pueden manejarse con brusquedad para no dañar sus componentes.

Hablemos de sus variantes

Discos SSD portátiles

Como podemos esperar en cualquier tipo de tecnología tenemos varios tipos de SSD, según como podamos instalarlos en nuestros equipos y sus capacidades. Los primeros que todo el mundo puede ver como un buen sustituto del típico disco duro externo es el SSD portátil, que poco a poco va asentándose en nuestro día a día.

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Se utiliza normalmente como una unidad externa que pueda transferir mucho más rápido archivos pesados, por ello vemos como muchos creadores de contenido, editores audiovisuales y demás profesionales utilizan este tipo de almacenamiento. Desde aquí podemos recomendar los My Passport de Western Digital o los Samsung T3 (los cuales se han renovado hace muy poco). No hace falta decir que esto no tiene nada que ver con el típico disco duro o el archiconocido USB en cuanto a velocidad, es otro nivel. Os dejamos links aquí por si queréis adquirir uno para tener un backup de vuestros archivos o si queréis aligerar el traspaso de archivos entre dispositivos:

Discos SSD tipo SATA

Ahora vamos con los discos que podemos acoplar a la mayoría de ordenadores sobremesa y portátiles mediante la interfaz SATA. Estas unidades necesitan dos cables, uno para energía y otro para datos, normalmente este último viene incluido en el propio paquete y el de energía va o bien integrado en el propio portátil (son muy fáciles de instalar), o mediante un cable que viene con la fuente de alimentación.

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Estos discos pueden mejorar mucho la experiencia con cualquier sistema operativo otorgándole una mayor fluidez y tiempos de arranque, así como una mejora en tiempos de carga y ejecución de aplicaciones y juegos. Estos discos consiguen unas velocidades de unos 500 MB/s de media, dependiendo de las prestaciones del mismo y además vienen en formato de 2.5 pulgadas por lo que son muy compactos y podéis añadirlo sin problemas a cualquier equipo que lo soporte. Aquí podemos recomendar los típicos (y económicos) Sandisk y Crucial:

Discos SSD con interfaz M.2 (SATA y PCIe)

Pasamos ahora a los discos SSD con interfaz M.2, los cuales son aún más compactos si cabe y podemos encontrarlos en dos tipos de protocolo: SATA y PCIe. Este último permite velocidades de hasta 8.000 MB/s, por lo que siempre deberíamos apuntar hacia este tipo de estándar cuando busquemos un SSD en formato M.2.

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Samsung 960 Pro (HardwareCanucks)

Para instalar este tipo de SSD debemos tener en cuenta: la conexión que permite nuestra placa base, el protocolo de transferencia de archivos y las dimensiones en milímetros del propio SSD, en ese orden. En cuanto a interfaz SATA o PCIe podemos recomendar:

Cabe aclarar que no necesitamos una interfaz M.2 en nuestra placa base para poder utilizar este tipo de discos, podemos utilizar un adaptador de PCIe a PCIe 3.0 para poder colocarlo sin problemas en un slot vacío.

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El principal inconveniente, el precio

Como estarás viendo los SSD no son especialmente baratos y, si bien es verdad que están bajando de precio a medida que se van haciendo más populares, en cuanto a euro por GB tienen un ratio bastante más alto que los discos mecánicos. Para que os hagáis una idea 1TB en formato tradicional de disco duro cuesta unos 60€, mientras que esa capacidad en un SSD SATA convencional se sitúa en 280€ de media. Sin duda esto es lo que más va a echar hacia atrás a un posible comprador pero mi recomendación es la siguiente. Si lo que quieres es agilizar tu equipo de sobremesa compra un disco SSD de 120GB que suelen ser bastante baratos e instala ahí el sistema operativo y los programas que vayas a utilizar más a menudo, y por otro lado utiliza un disco de mayor capacidad (1 o 2TB para el resto de programas y para almacenar tus juegos). Para portátiles puedes encontrar tras la tapa un espacio vacío para un SSD de 2.5 pulgadas o bien tendrás que reemplazar el disco duro por defecto por el SSD, y en determinados casos necesitarás un adaptador. Es importante que sepas que modificar los componentes de tu portátil puede dar lugar a incompatibilidades o fallos, por lo que tienes que estar atento a la ficha técnica de tu equipo. También decir que este tipo de modificaciones anula la garantía del equipo (por lo general)

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El punto positivo que tienen además de la velocidad de lectura y escritura es la disponibilidad; existen numerosos fabricantes que ofrecen distintos tipos de SSD para todos los tipos de consumidores, por lo que puedes elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.

¿Aún no te he convencido? Puedes ver este par de vídeos donde podrás comprobar la diferencia de velocidad entre un disco duro tradicional y un SSD.